10.6.07

El platanal

Cállate.No te vaya a escuchar.Tiene hambre…



A doña Jacinta la están velando. Tiene hartos botes con crisantemos, gladiolas y nube alrededor de su cajón. Hay pocos nardos, pero son los que más huelen en aquel jacal.
Están sirviendo el café.
Afuera, seis borrachos recuerdan a doña Jacinta.
Los hijos de las rezanderas juegan con las almendras del café quehay regadas en todo el patio.
Uno de ellos, Oliverio, se esconde tras el platanal.Piensa que está a salvo de la balacera de almendras.No siente cuando llega, sólo sabe que lo toman del brazo.Oliverio intenta gritar. No tiene voz.
Desde aquella noche, después de la búsqueda,
nadie regresó al platanal.Oliverio tuviera mi edad.Nunca apareció.